La Pukara "Pacha Puquy Raymi" impulsa la revalorización del Pujllay autóctono gracias a la Nación Yampara
Fuente: https://correodelsur.com/ecos/20230319_pacha-puquy-raymi.html
La
confección de un traje para la danza del pujllay comprende un proceso de meses
de trabajo para los artesanos yamparas, ya que se trata de una labor minuciosa
cuyo arte recupera una tradición autóctona de varios siglos atrás. Y esta es
solo una de las diversas prácticas cargadas de profundos sentidos culturales
que al complementarse conforman la auténtica experiencia de la celebración
ritual de la pukara integrada por el pujllay, una danza que busca ser
revalorizada por la Nación Yampara, como una expresión de su identidad que en
varias ocasiones ha sido distorsionada en las entradas folklóricas de las
ciudades del país.
“Lamentablemente
nuestro pujllay a pesar de ser reconocido como patrimonio cultural de la
humanidad por la UNESCO, mayormente se lo está tergiversando en sus actuaciones
de las entradas folklóricas, donde por ejemplo constatamos que no se respeta la
vestimenta yampara del pujllay, y se la
modifica de forma libre sin considerar la significación cultural que cada
elemento de los trajes posee para nosotros, hasta el punto que nuestra
tradición artesanal autóctona, se busca remplazar por quienes danzan el pujllay
en las ciudades, con imitaciones de nuestras vestimentas, pero que no tienen
nuestra esencia”, afirma Juan Zarate, Concejal del municipio de Tarabuco.
Al
respecto el ex Kuraka de la Nación Yampara, Humberto Guarayo, para explicar la tergiversación desarrollada
alrededor de los sentidos culturales yamparas apreciables en la vestimenta del pujllay,
pone por ejemplo la forma en que los tejidos de gran belleza como el pallay
unku, que se lleva en el cuello, o el keta unku, que se lleva en la cintura, al
requerir un gran conocimiento de la tradición artesanal yampara para
desarrollar el trabajo minucioso de plasmar en dichos tejidos una serie de
representaciones iconográficas de la vida cotidiana de esta cultura, dichos
elementos de la vestimenta del pujllay fueron remplazados pragmáticamente por
aguayos sintéticos en muchas entradas folclóricas, desconociendo sin reparos en
sus interpretaciones del pujllay, el
valor de los sentidos culturales que aportan a su celebración, algunas de las
más altas expresiones del trabajo producido por los artesanos textileros
yamparas. Pero la tergiversación de elementos de la vestimenta del pujllay, no
solo se ha orientado por el pragmatismo, si no también simplemente por razones
estéticas motivadas por una frívola búsqueda de notoriedad, como en el caso de
la entrada en que se remplazaron las características ojotas que llevan los
danzantes del pujllay por cajas de cerveza, lo que Guarayo calificó
enfáticamente como un insulto a la cultura yampara.
“Pero
el tema de la vestimenta del pujllay no es el único que ha sido tergiversado en
las entradas folclóricas, la música y la forma de bailar también han sido
cambiadas”, enfatiza Zarate.
Lo
que se puede verificar en el caso de la música que acompaña el pujllay, cuya esencia
se funda en la sonoridad solemne desarrollada por tropas de músicos que
interpretan instrumentos pentatónicos de viento construidos en base a la
cañahueca como el pinquillo el tokoro y la wajra, los cuales han sido
remplazados en las ciudades por las bandas modernas empleadas en las entradas
folclóricas, compuestas por secciones de
vientos en metales como las trompetas y percusiones estridentes como tambores y
platillos.
“Y
eso necesariamente cambia la forma de la música y por eso hemos podido observar
que en las entradas hasta están bailando el pujllay como si fuera diablada,
nuevamente amenazando el mantenimiento de otros aspectos que le dan su
autenticidad al pujllay, en este caso sus coreografías ancestrales y la
tradición musical yampara, que parte desde la construcción de sus instrumentos
por maestros especializados que desarrollan esta labor en las comunidades,
gracias a un conocimiento transmitido desde nuestros antepasados”, aclara Carlos Calle Pachacopa, Kuraka Mayor de la
Nación Yampara.
Por
una revalorización del pujllay
Ante el panorama antes caracterizado, la Nación Yampara, bajo la consigna de “revalorizar del pujllay autóctono”, lanzó al empezar marzo, un programa de actividades para interiorizar al público en general en las distintas dimensiones de la cultura yampara, todo esto en el marco de la recuperación de las festividades prehispánicas del “Pacha Pukuy Raymi”, que concluyeron ayer sábado, con la celebración de un “Pujllay Autóctono de la Nación Yampara” en Tarabuco, como antesala de la ya institucionalizada “Gran Pukara del Pujllay 2023” desarrollada hoy, domingo 19 de marzo, en esa misma localidad chuquisaqueña.
Y
si bien estos dos últimos eventos referidos, se fundan en expresar la
grandiosidad del pujllay, “ayer la Nación Yampara, en su afán de revalorizar la
experiencia auténtica de dicha danza, complementó la celebración del pujllay, con
la visibilización de diversas prácticas tradicionales yamparas poco conocidas, al
estar sumergidas en la vida cotidiana de las comunidades actuales, pero cuya
realización se encuentra íntimamente ligada al desarrollo del pujllay,
permitiendo a quienes asistieron a la celebración “Autóctona”, advertir que el pujllay
es indisociable del entramado de aspectos que integran la cultural yampara, es
decir, desde cuestiones prácticas como la crianza de cierto ganado para obtener
la materia prima de sus tejidos, hasta las representaciones espirituales que
configuran su particular forma de rendir culto a la pachamama, por señalar dos
aspectos, entre muchos otros que articulan la realidad cultural yampara, que dotaran
de un sentido único a cada elemento comprendido en la realización del pujllay,
o sea en cada prenda de los trajes, en la coreografía, la música y sus
instrumentos, pero también en las relaciones sociales que se desarrollan
alrededor de todo esto, sin olvidarnos que el pujllay forma parte de la
celebración ritual de la pukara”, explica Gabriel Salinas, investigador que
actualmente desarrolla su tesis en antropología sobre la Nación Yampara.
Entre
otras prácticas tradicionales poco conocidas que complementan al pujllay, se
pudieron conocer las formas en que se obtienen las materias primas para las
diversas especialidades artesanales yamparas, los procesos del desarrollo de
estos últimos bienes y su relación con la producción agrícola, pero también la
preparación de la comida comunitaria de la que todos disfrutamos, que se llama
“qurpa” y se sirve al finalizar el pujllay, donde pudimos presenciar el baile
lúdico del “warak´anaku”.
Comprendiendo
esto, se entiende que los yamparas vean tergiversada la realización del pujllay
cuando se observa el desplazamiento de sus elementos culturales auténticos para
ser remplazados por otros de orden funcional a la folklorización de esta danza;
y de ahí la necesidad urgente que identifica la Nación Yampara, de revalorizar
el pujllay autóctono integrado en la celebración ritual de la pukara, como una
forma de frenar la posible amenaza de que en algún punto, esta danza sea
reducida a un número folklórico más del repertorio nacional, siendo enajenada
de su capacidad de representar la cultura viva del mundo yampara actual, al
tergiversarse tras el anonimato de las expresiones culturales populares
modernas, despojando al pujllay de lo auténtico de su experiencia, que gracias
a la celebración de la “Pukara autóctona
de la Nación Yampara”, ahora comprendemos con mayor claridad.



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